miércoles, octubre 19, 2005

Entrevista en profundidad

En ocasiones, puedo parecer un entrevistador en profundidad.

Un entrevistador profesional puede descubrir el perfil de una persona en una hora y con mínimos errores; de la cuál, antes de la entrevista, no sabía de su existencia.

Dije parecer, porqué en una hora y varios wiskys, es suficiente para acabar conociendo el perfil de los pezones de una chica. Y aunque siga siendo un perfil, no es lo mismo el perfil psicológico de un individuo que el perfil de unos pechos.

Después de haber estado follando durante media hora rodeados de sábanas color verde pistacho; mientras los ositos de peluche del suelo parecían indicarnos la postura que realizaremos en el siguiente acto de esta sexual obra y siempre bajo la inexpresiva mirada de Brad Pit desde su inmaculado y reluciente póster que admiraba mi peludo y blanco culo.

Ahora que pienso; entiendo la colocación del póster frente a la cama.

Supongo que su compañera y fan 2 546 744 imagina que esta siendo follada o folla, cuando se muestra mucho más activa y cariñosa, por/con su admirado Brad Pit fijándose en aquel gran trozo de papel.

Yo, en cambio, pase de mirar como el salvaje pelo descansaba sobre el colchón a maravillarme por un reloj digital que proyectaba una luz roja intensa, sobre el techo. Increíble. Entre la oscuridad, la poca sangre que regaba mi desgraciado cerebro, los colores de las paredes y el haz de luz que nos iluminaba desde el techo, creí estar en una mona y acogedora habitación de burdel. No me acordaba de lo que era follar en pisos ajenos, tampoco en el mío.

Hasta este punto ha transcurrido media hora.

Una hora antes que mi venosa polla estuviese vomitando por los mundos del látex. Yo estaba en una cafetería, una cafetería de moda. Toda la gente iba de un lado hacía otro, como si se tratase de un banco de peces, de asquerosos y gelatinosos besugos.

Estando yo en una pequeña mesa, a la vez que intentaba no perder el equilibrio sentado encima de un ridículo y alto taburete “¡Joder! Y todavía no voy borracho” pensé; apareció de entre los besugos mi amigo. Se sentó en el taburete con gran agilidad, es un chico que siempre esta a la última, hasta en los taburetes.

La conversación empezó con un:

- Tío, conozco a unas tías que están buenas y que andan por aquí. Yo tengo a una media hecha, se llama Patricia, a ver que puedes hacer con su amiga. – Y se disparó en su cara una falsa sonrisa.-

- No me apetece follar con un besugo.

- ¡¿Qué coño dices de besugo?! Si están buenas, es lo primero que te he dicho. Además, salen por la tele, ya verás como te suenan.- El gran hijo de puta volvió a disparar una estúpida sonrisa.- Se amable, así cómo tu eres con las tías. Ya sabes, ¡campeón!

Sonreí. Sabía perfectamente que mi amigo, realmente había quedado con otro colega, persona que soporta el rol de guapo: gomina y músculos. Yo era un sustituto. Ellas se acercaron, sus caras no me sonaban. Si, están buenas, morena y castaña claro bien peinadas, instintivamente pasé mi mano por mi asqueroso pelo, tejanos claros, éstos enfundaban unos culos maravillosos, zapatitos de muñeca con tacón de puta, fumaban tabaco barato.

Diez minutos.

Mi amigo continuaba mirándolas como tías buenas que salen en la tele.

Yo las veía como una abogada inteligente y agradable que intentaba como azafata tener suerte en el mundo de la televisión “es una manera de empezar”-comentó. Y una chica simpática de ojos maravillosos y que estaba estudiando comunicación audiovisual.

La conversación fue agradable, hasta que mi amigo empezó a hacer la media tarea que le restaba para el polvo. Como sucede en estos casos, las parejas que ya están concebidas desde un buen principio se autoexcluyen y deben hablar única y exclusivamente entre ellos.

Mi pareja era una buena conversadora y yo un buen bebedor, nos entendíamos. Me explicó, le expliqué, reímos.

- Eres una besugo, muy guapa

- Rió abiertamente, sin ningún tapujo- ¿Tengo cara de besugo? –haciendo una extraña mueca con sus labios- ¿O tengo cuerpo de besugo?- Y realizó unos movimientos raros de brazos y piernas, encima de aquellos putos taburetes.-

Le expliqué mi teoría de los bancos de besugos, la sociedad, las babas, etc.

Volvió a reír de forma exquisita.

Bien, yo soporto el rol de loco-payaso-simpático-borracho-gracioso-mono. Ya lo se. No intentaré una revolución social, a veces acabo follando.

- Pues a mi no me gusta el pescado-respondió.

- Me alegro por los heterosexuales, brindemos por ellos…

- ¡Por nosotros! – Y las modernas copas tropezaron entre ellas mientras nuestras miradas brindaban.

- ¿Por nosotros como parte de los heterosexuales?-pregunté.

- Sólo, por nosotros. –Y su risa volvió a explotar de su cuerpo.

Ya teníamos cierta complicidad, fue entonces cuándo empezamos a criticar a la pareja que nos acompañaba. Los papeles se habían intercambiado, ellos nos estaban acompañando a nosotros.

- Yo si fuese él ya le estaría besando y deseando…

Me besó, sus labios se apretaron fuertemente contra los míos, las lenguas salieron de su escondite y empezaron a luchar.

- Para ser un besugo, no besas mal.-Comenté.

- Tú tampoco, para ser un heterosexual.- Bajo de su taburete, nos cogimos de la mano.

- Nosotros nos vamos, esto esta lleno de besugos.- Concluyó.

“Cojones, me encanta.” Y entre los bancos de besugos, La Sirenita y el cangrejo Sebastian, consiguieron salir de la cafetería.

Pasaron quince minutos.

De una forma muy natural, acabé acompañándola a su casa, realmente, ambos sabíamos que esta noche sería en su casa. Llegamos al portal.

- ¿Tengo que decirte que subas?-me preguntó mientras estiraba de mi camiseta.

- Es que estudié en un colegio de monjas. Pasa tú primera, así te veo el culo cuando subas por las escaleras.

- Rió otra vez y me dio un cariñoso empujón.- ¡Eres un vicioso!

- Es que estudié en un colegio de monjas.

En tanto, que íbamos subiendo las escaleras, me explicó que el piso estaba en reformas y que ella no tiene cama, duerme en la habitación de su compañera de piso, de dieciocho años, que este fin de semana está fuera de la ciudad.

Pasé a la habitación de su compañera, paredes pintadas de colores y sabanas de color verde pistacho. Ella entró con una botella de wisky y un par de vasos con hielos.

Ya había pasado media hora.

El resto, ya lo sabíais.

Una hora.

Me tumbo a su vera, ella me abraza y veo el perfil de su pezón.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

TV firms need to get creatives involved in mobile
Speaking at Mipcom, Peter Bazalgette of Endemol said TV companies need to "Bang the creatives' heads together.

I really enjoyed reading what you had to say. Interesting perspevtive that I never thought about. Thanks!

See ya,

Gary
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It's EASY to learn podcasting come check out my blog sometime.

8:21 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

A parte de la historia me ha gustado la estructura de la narración.. cíclica la podríamos llamar no? esta bien.. crea espectación y sientes que la historia es completa.

Veo que vamos avanzando... JeJe!! ;)
Ahora le falta un poco más de chispa!

Welchy

10:42 p. m.  

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