domingo, junio 26, 2005

En la barra

Cada vez que me miraba en el espejo de aquel oscuro bar me daba cuenta de la vida, volvía a la realidad en la que vivís todos vosotros.

A mis cuarenta y pico años seguía emborrachándome cada viernes, y cada sábado y cada domingo, y cada lunes, y cada martes, y cada miércoles, el jueves lo dedicaba a vomitar.

Me miraba… y la puta realidad me disparaba entre las cejas! Soy un cabezón de diminutos ojos y boca, compensado por una nariz gorda y orejas grandes que intento tapar con los asquerosos y descuidados pelos, descuidados tanto cómo mi alma, y todavía tengo más barriga que cabeza. Aunque tampoco me obsesiono. Ya no me preocupo por vivir, me basta con despertarme cada mañana vivo, nada más.

Aquel cabezón sigue mirándome.

No me gusto, me doy asco.

Ya no trabajo, trabajé. Era muy bueno, la mayoría de directivos/as agresivos/as y triunfadores/as, los/las grandes hijos de puta, pasaron por mis manos.

Era profesor en una prestigiosa escuela de negocios. ¿Mi especialidad? Comunicación: marketing directo, relaciones públicas, publicidad, patrocinio, negociación y muchas más mierdas!

Un wisky antes de cada ponencia, clase, seminario, conferencia; me relajaba y me hacia sentirme a gusto con el auditorio. Me encariñaba con ellos, les explicaba, les susurraba a cada uno de ellos en sus orejitas conceptos, métodos, clasificaciones, bailaban conmigo a ritmo de PowerPoint, me los follaba. Me encantaba.

Entonces, la culpa la tuvo mi ex-mujer o alguna de ellas? ¡No seas gilipollas! Claro que no, si estoy aquí y tú estas aquí es por culpa, por tus actos, por tus pensamientos, por tus prejucios, tus valores, tus sentimientos. Pero claro, es mucho más fácil limpiar tu asquerosa conciencia llenando de mierda la vida de otra persona, otra conciencia.

Así, que si estoy aquí es por mi y por nadie más.

Noche tras noche, intento buscar alguna respuesta: ¿Fue el alcohol? ¿Tal vez los porros? ¿La coca? ¿Mi trabajo? ¿Mi actitud? ….

Sinceramente, hace años que no encuentro respuesta.

Siempre acabo peleandome con ese gordo hijo de puta de nariz gorda y ojos pequeños que esta allí enfrente.

¿Me invitas a otra copa?

1 Comments:

Blogger Visión Perversa said...

Esto tuyo me ha recordado mucho a esto otro que tengo en una libreta...

14 de Abril 2005.
Creo que es ti de quien huyo. Pero haga lo que haga siempre acabo contigo. Vivo contigo, hablo contigo, me emborracho contigo y follo contigo.
Y no soporto tu forma de vivir, ni de hablar, ni de emborracharte, ni de follar.
Y te escupí en la cara pero no sentiste nada... ¿Qué ibas a sentir?
Y me fui de allí evitando volver a mirar tu cara manchada. Ya limpiaría el espejo más tarde...

Aunque lo tuyo me ha gustado más...

1:40 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home