jueves, junio 09, 2005

X VIÑAROCK'05 (Preparativos y Viernes)

Faltava menos de un mes, yo ya tenia mi entrada, al igual que algun que otro colega. Portanto, cosa segura es que estaria allí, en Albacete, en VIÑAROCK. Lo que no estaba seguro era con quien y como iria; aún habia gente dudosa, ya sea por que posiblemente curraran, como por tema económico. ¿Cúal iba a ser el transporte?, ¿El coche de un colega?, ¿El tren?, ¿Acaso iriamos en autocar?, ¿ O en coche alquilado?. Lo suyo hubiese sido el coche del colega, pero dudé que al final fuera así.
Pues bien, se acercaba el dia 29 de Abril, ya estabamos a una semana y media del festival. Fui con mi primo a ver si habia trenes para ir, y encontremos uno, a 65 € ida y vuelta, era buena opcion, pero acabó finalmente desechada.
A pocos dias de la fecha cumbre ya quedo todo decidido, yo me iria en el VIÑABUS con mi primo, con Hombre_Ratón, con ElTxuso, y Salva. Iriamos 5 en un autobús lleno de festivaleros, mientras que los demás colegas irian en coxe; algunos en propio, y otros en alquilado. En total 17 personas en coche y 5 en autocar.
Los coches salieron la noche del jueves, el autocar la mañana del viernes.
Ya estaba todo preparado, los colegas estaban ya en Villarrobledo, y nosotros 5 en BCN-Sants, esperando el autocar. Montemos cerca de las 8 de la mañana, y no lleguemos hasta pasadas las 5 de la tarde.
El autocar fue la ostia, todo el mundo de puta madre, fumando canelos y escuchando buena música. El gran puntazo del autocar lo puso un tal Macario y su compinche el Facu, los organizadores del viaje. Aquel par de colgaos sin duda eran el alma del VIÑABUS, que de risas a su costa, geniales.
El viaje acabó, ya tabamos en Villarrobledo, bajo un sol radiante, en la esplanada del viña. Sensaciones de euforia, alegria y prisa fueron conmigo hasta la zona de acampada. Al llegar, fuimos a buscar la pulserita una de las casetas de la organizacion que habia. Mi pulsera marcaba el número 46534. Fuimos al encuentro de los 17 que llegaron la noche antes.
Ya estabamos todos juntos y con las tiendas plantadas. En un rincón de todo aquello habían 7 tiendas ocupadas por la 'expedición Sabadell' de 21 personas.

Una vez ya todo listo, todo montado y ya preparados para el festival, emp0ecemos a beber, cayeron cubatas de whisky y ron.
Cosa de las 8 de la tarde, fuimos ya para la zona de conciertos. Era un camino bastante larguito, las tiendas estaban un poco lejos. El camino era, si más no, entretenido; entre todo aquel hormigueo de peña se veian muchos bikinis y tipas demoledoras, mucho loco, mucho colgao, y sobre todo, mucho, mucho ambiente.

Al primer concierto que lleguemos fue a Sargento García, ya empezado. Descubrí la grandeza de todo aquello, vi lo que me trajo allí dos años consecutivos, la esencia viñarrockera.
Seguidamente, en el escenario Matarile, tocó Hamlet. En aquel concierto ya empezé a sudar mis primeras gotillas, adelanto de lo que sera el finde. Fue espectacular.
Paró Hamlet, y arrancó Tierra Santa y Bebe a la vez. La mayoría fuimos a Tierra Santa, algunos a Bebe.
Deleite de guitarreo y extrema habilidad se dieron cita en el escenario; abajo Máximo, Juanjo, Edu, Jaime, Ruben, Manolo y yo disfrutando como animales.

Eran casi las doce, y acabado Tierra Santa, empezaba Boikot. Pasemos de aquel concierto, y volvimos a la tienda a comer y beber. Otro largo paseito por la zona, ya de noche, ya con los primeros conciertos en cuerpo y cámara.
La zona estaba en auge, no paraban de llegar tiendas y tiendas, aquello se llenaba. Ya deberian haber uans 60000 personas en el festival.
Recarguemos, hicimos un poco el ganso por las tiendas, fumamos nuestros buenos porros, y nos pusimos un poco de ropa de abrigo, que refrescaba un tanto. Cosa de las 2 tiremos otra vez hacia los conciertos.
El Edu, tomate como sólo él sabe ponerse bajo el sol, se quedó en la tienda a dormir; para él allí acabó el viernes, para los demás vendría ahora el plato fuerte.
Ya no recuerdo quien y quien no me acompañaba a los conciertos, la gente se dispersaba, se perdia, se quedaba en distintos sitios, y luego se volvía a encontrar; proceso inevitable.

Cerca de las 3 empezó a tocar Molotov a la par de Avalanch. La mayoría vimos a Molotov, algunos fueron a Avalanch. Ambos acabaron a las 4 menos cuarto de la madrugada, y empezó Reincidentes. Por fin el primer gran esperado.
En este concierto ya nos metimos en todo el medio, a perder la voz y las fuerzas cantando las míticas 'Vicio', 'Ay Dolores', 'Grana y oro' y demás.
En una canción apareció un espontáneo que se agarró al cantante. Rápidamente, los seguratas fueron a por él, zarandeándole y apartándolo. El cantante demostrando ahí lo que vale y lo que no, dijo a los seguratas que se alejaran, y quedó por un rato cantando a dúo con aquel espontáneo.
Al rato saltó otro personaje al escenario, pegó saltos d'aqui p'allá y desapareció. Al minuto vuelve a salir, esta vez con una guitarra desenchufada, tocando como si fuera del grupo. Cantó a dúo también con el Fernando, se montó su propio numerito y bajó, pleno de euforia. No era para menos.
Ahi se volvia a apreciar la comunión cantante-público, se apreció el verdader significado del VIÑAROCK; estabamos para pasarlo bien, todos iguales y respetando. No hubo lugar a normas, sólo corazón.
Se acabó Reincidentes, y con ellos el primer gran dia de viña; volvimos a las tiendas a dormir. Pasaban las 6 de la mañana cuando cerré los ojos, esperando al siguiente dia.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

A mi camarera

Sudando entre emociones fuertes pero crueles, evado cualquier sentimiento ajeno a ella. Sus movimientos regalan a mi olvidada vista sensaciones equiparables al orgasmo más dulce. No sé nada de su vida, de su cultura, de su silencio. No sé nada de nada. Su ropa, camuflada con el verde ogro de su grasiento delantal denotan aires de inocencia propios de una infancia contaminada por una cultura desconocida. Ese dulce cuerpo lucha por sobrevivir entre humos de grasa incandescente que alimentan a cualquier transeunte menos a mi corazón. El vivo retrato de mi sino, emboltorio de caramelo. Su culo, junto todo tipo de variedad de alcohol, estandarte de estanterías. Necesito beber, pero sin cristal de por medio, directamente de su boca, de su saliva, de su alma. Quiero retorcerme de dolor cada vez que me sirve su mirada en bandeja de plata.

Dedicado a esa gente que convierte el trabajo en plaza, y las penas en rocas (con wisky claro, :P)

12:45 a. m.  

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