jueves, octubre 14, 2004

La enfermera

Veía todo borroso, las prisas acabarón sobre una camilla. Allí tumbado cerré los ojos, la presión de mis oidos se hacía insoportable. Noté algo frío sobre mi brazo, el metal helado me hizo abrir mis cansados ojos.
En lo nublado de la habitación apareció una carita. Era un rostro sereno, tranquilo, fino, de nariz pequeña y vivos marrones ojos. Encima, una melena rizada y castaña. Su tierna y gran sonrisa era el final de ese bonito retrato.
El angel blanco miraba concentrada hacia el reloj mientras intentaba escuchar al fonendoscopio. Su estudio se detubo, se percató de que había abierto los ojos. Me miró y me sonrió, su sonrisa iluminó mi blanca piel. Mi dolor se apago y empezó a prender mi alma.
- La belleza cura -

1 Comments:

Blogger Visión Perversa said...

La belleza cura o mata.
(A ver si haces una visitilla comentada a mi blog, amigor)
(8)Mencuentro a mi princesa hablando con la luna, echandose carreras, a ver quien es mas puutaaaaa(8)

8:01 p. m.  

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